La experiencia de lo cotidiano es vivida por cada hombre desde que se levanta hasta que se acuesta, incluso mientras duerme. El ámbito de lo cotidiano abarca lo doméstico, el hogar, los grados de intimidad propia, las relaciones con otros, etc. Es indiscutible que la experiencia de lo cotidiano supera a cualquier otras, aunque en ocasiones peque de rutinaria, las pasiones ordinarias son fundamentales en el desarrollo vital.
Son increíblemente sorprendentes los ritos y ceremonias que transcurren a lo largo de un día. Son los que nos hacen ser quienes somos. Hay una serie de rituales de la memoria que son parte de nuestra dimensión colectiva como entes culturales a nivel de grupo y los rituales propios que nos conforman tal cual somos.
De lo cotidiano aprendemos, vibramos, sentimos, nos emocionamos y, en definitiva, nos
conformamos.
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